Consejería en el Manejo de las Fisuras Anales
El tratamiento de la fisura anal es importante para que disminuyan los dolores y puedan curar las heridas. Existen distintas formas de tratar la fisura anal que pueden combinarse entre ellas:
[checklist icon=»fa-check» circle=»no» size=»medium» class=»» id=»»]
[li_item icon=»fa-check» iconcolor=»#e34232″ circle=»» circlecolor=»»]Las pomadas o los supositorios actúan como analgésicos y antiinflamatorios. En ocasiones se pueden recetar también pastillas o gotas para el dolor. Los denominados tampones anales (supositorios con muselina) son bastante efectivos.[/li_item]
[li_item icon=»fa-check» iconcolor=»#e34232″ circle=»» circlecolor=»»]El médico puede inyectar un anestésico en la zona anal como única aplicación de anestesia local para romper el ciclo de dolor y apoyar la curación.[/li_item]
[li_item icon=»fa-check» iconcolor=»#e34232″ circle=»» circlecolor=»»]Los baños de asiento constituyen otro tratamiento eficaz contra la fisura anal. Relajan el músculo del esfínter y de este modo previenen el estreñimiento.[/li_item]
[li_item icon=»fa-check» iconcolor=»#e34232″ circle=»» circlecolor=»»]Los dilatadores anales (conos de plástico en forma de dedo) pueden emplearse varias veces al día para dilatar regularmente y de forma segura el músculo constrictor.[/li_item]
[li_item icon=»fa-check» iconcolor=»#e34232″ circle=»» circlecolor=»»]Una alimentación rica en fibra y suficiente cantidad de líquido procuran una consistencia adecuada de las deposiciones.[/li_item]
[li_item icon=»fa-check» iconcolor=»#e34232″ circle=»» circlecolor=»»]Los laxantes deben utilizarse de forma limitada y tras consultarlo con el médico, ya que la salida de deposiciones muy fluidas y constantes irritan el canal anal y pueden empeorar la inflamación.[/li_item]
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[title size=»1″ content_align=»left» style_type=»double solid» sep_color=»» class=»» id=»»]Fisura anal crónica[/title]
Si las molestias duran más de unas semanas o se producen recaídas, se trata entonces de una fisura anal crónica. En este caso no se puede dar una curación espontánea debido al ciclo de dolor que se produce. Para evitar posibles complicaciones y mejorar la calidad de vida, es importante operar la fisura anal crónica.
Durante mucho tiempo, los médicos separaban el músculo constrictor interno para tratar la fisura anal crónica con el fin de reducir la tensión muscular por un largo periodo (esfinterotomía lateral) o dilataban el músculo constrictor con anestesia. Ambos procedimientos dejaron de utilizarse porque presentaban una elevada tasa de complicaciones.
En la actualidad, el médico elimina la fisura anal mediante anestesia local (fisurectomía). De este modo, el músculo constrictor queda completo. Solo cuando se presentan complicaciones en forma de una fístula anal elimina el médico las partes superficiales de dicho músculo.
La cirugía se lleva a cabo de forma ambulatoria en los jóvenes, pero las personas mayores necesitan un tratamiento estacionario de corta duración. Los baños de asiento (tras consultarlo con el médico) y los laxantes leves pueden ayudar en la curación postoperatoria de la herida.
Los antiguos métodos quirúrgicos estaban siempre unidos al peligro de sufrir incontinencia en las deposiciones. Desde entonces existen nuevos conceptos de tratamientos conservadores para la fisura anal crónica. Entre estos tratamientos se encuentra la inyección de toxina botulínica o el empleo de pomadas que favorecen la circulación (nitratos).