[cmsms_row data_width=»boxed» data_padding_left=»3″ data_padding_right=»3″ data_color=»default» data_bg_position=»top center» data_bg_repeat=»no-repeat» data_bg_attachment=»scroll» data_bg_size=»cover» data_bg_parallax_ratio=»0.5″ data_padding_top=»0″ data_padding_bottom=»50″][cmsms_column data_width=»1/1″][cmsms_text animation_delay=»0″]

El Ultrasonido Abdominal es una prueba diagnóstica que, a través del uso de ondas de ultrasonido, permite observar los órganos y las estructuras que se encuentran dentro de la cavidad abdominal. Además, permite realizar de forma simultánea intervenciones como drenaje de abscesos o tomas de biopsias, ya que hace posible dirigir las punciones a las zonas precisas de forma segura.
Este procedimiento permite observar los órganos abdominales como el hígado, la vesícula biliar, el páncreas, el bazo, los riñones y la vejiga urinaria. También permite ver la aorta abdominal y detectar la presencia de líquido entre los distintos órganos. En las mujeres permite ver los ovarios y el útero, y en los hombres la próstata.
[/cmsms_text][cmsms_toggles mode=»toggle» active=»1″ animation_delay=»0″][cmsms_toggle title=»¿Cuándo debe hacerse un ultrasonido abdominal?»]

Los motivos más frecuentes por los que se puede solicitar la realización de un ultrasonido abdominal son los siguientes:
- En casos de dolor abdominal, ante la sospecha de patología de la vía biliar como una litiasis biliar o una infección de la vesícula biliar.
- Para descartar la presencia de cáncer de hígado, por ejemplo en enfermos con una hepatitis crónica.
- En el estudio de la patología del riñón, como la litiasis renal, las infecciones renales o el cáncer de riñón.
- En el estudio de patología del páncreas, como la pancreatitis o el cáncer de páncreas.
- Ante la sospecha de apendicitis cuando no se puede realizar un TAC.
- Para estudiar la presencia de estrecheces o aneurismas de la aorta abdominal.
- Para el estudio de patología del útero o los ovarios, o para seguir al feto en la mujer embarazada.
- Para guiar la aguja en la punción o para realizar una biopsia hepática o renal.
- Para drenar abscesos localizados en algún órgano del abdomen, sobre todo en el hígado.
[/cmsms_toggle][cmsms_toggle title=»Preparación previa al ultrasonido abdominal?»]
[/cmsms_toggle][cmsms_toggle title=»¿Cómo se realiza un ultrasonido abdominal?»]

El Especialista le pedirán que se tumbe boca arriba en una camilla y que deje al descubierto el abdomen. No es necesario cambiarse de ropa.
El médico le pondrá un gel en el abdomen para aumentar la conducción de las ondas de ultrasonido por la piel. Este gel puede estar algo frío. El médico pasará el transductor por las distintas partes del abdomen, lo cual no suele originar ningún dolor ni molestia, a menos que el médico tenga que apretar algo más fuerte en alguna área concreta del abdomen. El paso del ultrasonido no origina ninguna molestia. Es posible que tenga que cambiar algo de postura para permitir una mejor visualización de algún órgano. En caso de que sea necesario el estudio de algún vaso sanguíneo, el médico usará la técnica de ultrasonido-doppler en la que se podrá oír un zumbido intermitente que corresponde al flujo sanguíneo del vaso estudiado. Tampoco notará ningún dolor ni molestia.
Tras finalizar la prueba le facilitarán un papel para limpiarse el abdomen de posibles restos de gel. Este gel tiene propiedades hidratantes por lo que no hay ningún problema en dejarlo o en extenderlo por el abdomen.
[/cmsms_toggle][cmsms_toggle title=»Resultados del ultrasonido abdominal»]
El informe de los resultados de un ultrasonido abdominal incluirá datos sobre los órganos explorados y los hallazgos encontrados. El tipo de hallazgo puede variar mucho dependiendo de la patología y del órgano estudiado. Muchas veces se pueden encontrar tumores benignos o malignos, signos indicativos de diversas infecciones, como abscesos o inflamaciones en algún órgano, malformaciones o patología de la vía biliar o de las vías urinarias.
En relación a los vasos que riegan los distintos órganos o de la aorta abdominal, se pueden encontrar trombos, infartos vasculares (debido a la obstrucción de una arteria), aneurismas o hemorragias. Muchas veces es necesario repetir la prueba para ver cómo evolucionan las distintas lesiones, ya sea de forma espontánea o con algún tratamiento.
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