Dr. Adolfo Rivas Cajina
Especialista en Coloprogtología
Esta enfermedad Incluye una variedad manifestaciones clínicas cuya característica principal es el daño o la inflamación crónica del tubo digestivo. Las más conocidas son la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa.
La enfermedad inflamatoria intestinal se produce por una desregularización del sistema inmune, el que sobrerreacciona frente a las bacterias. “Esto se traduce en daño en las paredes del intestino y termina afectando a todo el organismo
Si bien, no se conoce la causa exacta de esta sobrerreacción, sí se sabe que el daño que provoca es persistente, por lo que es fundamental estar atento a los síntomas para lograr un diagnóstico precoz.
Síntomas de la enfermedad inflamatoria intestinal
Los síntomas pueden ser intermitentes y eso hace que las personas puedan tener períodos sin molestias y sentirse bien. Sin embargo, el daño sigue progresando.
Los principales síntomas son dolor abdominal, diarrea, fatiga, dolores articulares.
Es fundamental curar las heridas del intestino (curación de la mucosa) e, incluso, tratar de que a nivel microscópico el daño también se encuentre reparado.
En el monitoreo de la enfermedad, la clave es la calprotectina, un biomarcador en las deposiciones que permite medir el nivel de inflamación que existe en el intestino y mantener la enfermedad controlada. De hecho, cualquier persona que tenga síntomas de colon irritable debe hacerse una calprotectina, porque si sale alterada se requieren estudios de imágenes, ya que podría indicar que hay daño interno.
Colitis ulcerosa y Enfermedad de Crohn
En el caso de la colitis ulcerosa, los principales síntomas son sangrado rectal, sensación de urgencia para ir al baño, de no poder defecar o quedar con ganas. En la enfermedad de Crohn, en cambio, los síntomas son más amplios, pero pueden incluir dolor abdominal -continuo o intermitente- y diarrea con o sin sangre.
La diferencia con el síndrome de colon o intestino irritable es que en este último no hay presencia de sangre en las deposiciones, tampoco baja de peso, el dolor es moderado y la calprotectina no aparece alterada.
Un mal diagnóstico puede hacer que la enfermedad siga progresando y los daños se hagan cada vez más intensos. Cuando la enfermedad ya está muy avanzada, el tratamiento médico no logra revertirla. Además, la enfermedad activa se asocia a un mayor riesgo de un cáncer de colon. Después de diez años de enfermedad, éste puede llegar a un 20 o 25%.
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