Dr. Luis cortez
El exceso de grasa en las comidas, azúcares, carbohidratos, el alcohol y la edad pueden provocar alteraciones en el hígado y hacer que éste comience a acumular grasa entre sus células y se inflame. Esto es lo que se conoce como hígado graso no alcohólico.
¿Qué es la esteatosis hepática o el hígado graso?
En el hígado se producen y almacenan productos intermedios (lípidos, azúcares y proteínas) básicos para la mayoría de funciones vitales y es un órgano que participa también en la desintoxicación del organismo.
El desarrollo de esteatosis hepática se ha asociado además a tres aspectos clave:
El componente genético: se ha asociado una mutación en el gen de la adiponutrina a la predisposición a padecer el trastorno.
El microbioma: existen más bacterias en el intestino que células en el organismo, de ahí su importancia en el funcionamiento del sistema digestivo y del organismo en su conjunto. Se ha descubierto que uno de los tres tipos de composición de la flora intestinal, los denominados enterotipos, aumenta el riesgo de padecer la enfermedad.
Obesidad infantil: la obesidad medida a los 7, 9 u 11 años se asocia a un aumento del riesgo de esteatosis hepática. «El papel de los colegios en la dieta y el ejercicio físico se ha convertido en esencial para la prevención de la obesidad infantil».
Diagnóstico
Una forma de diagnosticarlo es mediante pruebas hepáticas: exámenes de laboratorio que miden los niveles de bilirrubina y transaminasa en sangre, dos enzimas que si están elevadas indican que el hígado no está funcionando bien. También se realiza una ecotomografía abdominal para comprobar la presencia de grasa. “Se debe descartar siempre la coexistencia de otras enfermedades hepáticas o virales (virus B y C), inmunitarias, por depósitos de fierro, consumo excesivo de alcohol, etc., las cuales también provocan alteración de estas enzimas.
De la inflamación por acumulación de grasa puede desarrollarse fibrosis, cirrosis y hasta cáncer de hígado. En algunos casos, la situación de salud se complica a tal punto que la única posibilidad de tratamiento es el trasplante hepático. Cuando un hígado está dañado, aumentan también otros riesgos, como el de infarto al corazón, trombosis cerebral o enfermedades cardiovasculares.
Tratamiento
Después que se diagnostica el hígado graso se deben realizar cambios en el estilo de vida del paciente que le permitan recuperar la función de este órgano.
“Lo fundamental es modificar hábitos de vida. Alimentación sana y actividad física regular; restringir hidratos de carbono en caso de resistencia a la insulina, como también el uso de algunos de fármacos específicos. Los antioxidantes han demostrado ser útiles en caso de que la enfermedad, además de la presencia de grasa, progrese a un hígado inflamado”.
¿Necesitas contactar con nuestro especialista?
Utiliza el siguiente formulario para comunicarte con nuestro especialista. Te responderemos lo más pronto posible.
Comparte en redes sociales